El cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad. Greenpeace trabaja para lograr un modelo energético sostenible, y apuesta por una revolución energética capaz de reducir las emisiones de CO2 para evitar un cambio climático peligroso y en el que la opción nuclear esté definitivamente descartada. Para ello es fundamental un cambio en la forma de producir y usar la energía que es la mayor fuente de emisiones de CO2. La sustitución de formas de obtención de energía sucias por otras sostenibles necesita la paralización de los nuevos proyectos de centrales térmicas por su carácter de fábricas de cambio climático, el cierre progresivo de las centrales nucleares y el apoyo a la generación de electricidad con fuentes renovables: eliminando las barreras que existen para su crecimiento a gran escala y contando con el papel que los ciudadanos pueden jugar para transformar el sistema energético. Greenpeace exige al Presidente Zapatero que se comprometa en la lucha contra el cambio climático. El Presidente José Luis Rodríguez Zapatero solamente manifestó su voluntad política y no defendió ningún compromiso concreto de reducción de emisiones, ni ninguna cifra ni relativa a la aportación económica para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático, para poner fin a la deforestación y para cambiar a las energía renovables. Las medidas anunciadas de destinar el 0,7% del PIB para desarrollo tecnológico y proyectos de investigación que permitan combatir el cambio climático son muy insuficientes, e indican que el Presidente Zapatero no está en el debate internacional sobre la lucha contra el cambio climático. Desafortunadamente, en la primera ocasión en que el Presidente de EE.UU., Barak Obama, se ha dirigido a la ONU primó la retórica, pero sin contenido ni compromiso. Obama no aprovechó la ocasión y no dijo qué es lo que los EE.UU. llevarán a la Cumbre del clima de Copenhague El discurso del Presidente Obama no mencionó las claves que están frenando las negociaciones internacionales, ya que no dio ningún detalle acerca del apoyo financiero para los países pobres para adaptarse y mitigar el cambio climático. Tampoco habló de los objetivos a medio plazo para EE.UU., ni siquiera reiteró su compromiso de mantener aumento de la temperatura mundial por debajo de 2ºC, o su compromiso anterior para reducir las emisiones de gases invernadero en EE.UU. en un 80% en 2050. Por el contrario el presidente chino Hu Jintao anunció que China va a reducir el CO2 por unidad de PIB en un "margen notable" por debajo de los niveles de 2005 para el año 2020. Esto, junto con los anuncios anteriores de China y las acciones, demuestra que este país está dispuesto a actuar. El nuevo gobierno de Japón ha emergido como un líder en el seno de los países industrializados, estos países que durante muchos años han estado compitiendo para ver quién podía hacer la menor parte para evitar el caos climático. El reciente compromiso de Japón a reducir sus emisiones en un 25% en 2020 (por debajo de los niveles de 1990) es un ejemplo del tipo de liderazgo que hace falta en las negociaciones. China, conjuntamente con la comunicación de Japón, plantean a Obama el reto de aumentar los compromisos de EE.UU.. Se necesitan reducciones de emisiones en los EE.UU. de al menos el 25% (por debajo de los niveles de 1990) para el año 2020, y 110.000 millones de euros anuales para ayudar a los países pobres a adaptarse al cambio climático, poner fin a la deforestación y cambiar a las energías renovables. Con sólo una día de pausa, la siguiente oportunidad clave para los Jefes de Estado está en la reunión del G-20 en Pittsburgh, donde el tema de la financiación para combatir el cambio climático está en la agenda. Greenpeace está pidiendo a los ciudadanos de todo el mundo que se unan para que los líderes mundiales sean conscientes de que les estamos viendo, les estamos exigiendo y estamos esperando que dejen de lado sus diferencias, para acordar juntos en diciembre un Protocolo que salve en clima. Nota Greenpeace |